Era el día de la navidad el árbol estaba adornado con sus enormes bolas naranjas, sus campanillas doradas y debajo el portal de belén. Todos lo habían visto, el perro guardián con sus ojos cariñosos, el canario resoplando su canción alegre, el gatíto con su cascabel colgando en su cuello pero..............había alguien que no lo vio era el conejo que intentaba con sus patitas ir saltando para intentar verlo. Pero no conseguía verlo entonces un día el conejo cuando todos estaban dormidos entro en el gran salón. Entonces el conejo pensó que si se lo contaría a María, José y al niño Jesús lo que había pasado ellos le dejarían subir a verlo. Entonces María se compadeció del conejo y lo dejó pasar. El conejo subió, subió y subió y empezó a contemplar todo el árbol; desde arriba,desde abajo, en la punta, en el tronco y todo le pareció bonito. Y entonces como la navidad ya casi estaba muy avanzada el niño Jesús subió a vendecir el árbol. Cuando el niño llegó al árbol sabéis lo que vió ¡ PELUSA!y un árbol no puede estar lleno de pelusa entonces el niño tocó la pelusa y.....he aquí que las pelusas se convirtió en un polvo de oro. ¡Y COLORÍN COLORADO ESTE CUENTO SE HA ACABADO Y QUIÉN SE QUEDE SENTADO SE LE QUEDA EL CULO PEGADO!
viernes, 20 de diciembre de 2013
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